Con…sentidos

No hace falta sentido, solo sentir, cuando hablamos de sentidos. Cinco sentidos tan diferentes pero que, en muchas ocasiones, actúan todos juntos para crear momentos sublimes. Esos momentos que quedan en nuestra memoria y casi podemos revivir cada vez que los recordamos.

Cuando levantamos la vista y nos miramos. Y nuestros ojos se hablan. Y se entienden. Y arden. Y sonríen antes de que lo hagan los labios. Y son casi un preámbulo, saben lo que va a ocurrir y nos ponen en antecedentes. Hacen que imaginemos, que sepamos, que dejemos paso al deseo. Y en esa mirada se inician los besos. Esos en los que, poco a poco, los labios se acercan, sin dejar de mirarnos, vibran, desean el contacto con los tuyos.

Y nos besamos, primero rozando los labios y luego deseando sentir su gusto, su sabor, entreabrirlos para que nuestras lenguas se encuentren, se acaricien, se deseen, se saboreen. Porque los besos nunca saben igual. Cada vez tienen un gusto diferente, distintos matices que apetece descubrir cada vez. Y disfrutarlos y disfrutarnos. Y dejar paso al sabor de la piel, a las caricias con los labios, a recorrerla beso a beso, despacio. A disfrutar del camino que vamos descubriendo con la punta de la lengua, ese camino de piel erizada que deseamos probar, saborear…

Acariciar también con las manos, sentir el tacto de tu piel , notar cómo cambia de textura a la vez que deslizo la yema de mis dedos por ella. Porque la piel también habla y es el sentido del tacto el encargado de entenderla. De entender lo que pide y dárselo porque es también lo que pide la mía. Y acariciar tu pelo, hundir mis dedos en él, bajar a tu cuello y  tus hombros… Y sentir tus caricias, esas que hacen que desee que no dejes de buscar nuevos caminos a lo largo de mi cuerpo, que no dejes de perfilar mis labios con tus dedos, recorras mi barbilla y bajes por mi cuello…y sigas bajando por ese camino que va hacia mi vientre.

Esas caricias que hacen que mi piel se vaya perlando de sudor, que transpire, provocando que el perfume que llevo ese día cambie de aroma, se vaya mezclando con esos propios del momento que estamos disfrutando. Y lo mismo ocurre con tu piel, con tu cuerpo, con ese aroma a perfume, a deseo, a intimidad, a excitación…ese que es inconfundible, privado, sutil. Ese que es una mezcla de tantas sensaciones y aromas, y hasta momentos. Y el sentido del olfato que nos hace vivirlo y fijarlo en nuestra mente como un momento especial.

Y esos susurros, esas palabras al oído que nos provocan tanto, esas palabras que describen lo que sentimos, lo que deseamos. Esas palabras que escuchamos, que se transforman en gemidos, en jadeos. Todo eso que escuchamos mientras disfrutamos, mientras imaginamos, inventamos…mientras nos deseamos y cumplimos nuestros deseos. Esos gemidos que provocas cuando me acaricias, cuando me besas, cuando el deseo va a más, cuando entramos en barrena, cuando no hay más que tú, yo .

Esos sentidos con los que nos consentimos, con los que creamos esos momentos únicos, especiales e íntimos. Esos sentidos que se mezclan, que se complementan, que se necesitan, que nos permiten vivir tantas sensaciones. Cinco sentidos para perder el sentido. Así son.

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4 comentarios en “Con…sentidos

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