Esos momentos

Hay momentos en los que una simple mirada anticipa lo que va a ocurrir inevitablemente. Es esa mirada que se clava, que habla y pregunta, que te hace sonreír sin querer, que eleva la temperatura, que no necesita más que otra mirada que una respuesta por medio de otra mirada. Adoro esos momentos, esos en los que estamos cenando en un restaurante y me miras así. Y yo sé lo que estás pensando. Y arqueo las cejas apenas un segundo. Y frunzo los labios casi imperceptiblemente. Y tú sonríes. Y yo me muerdo el labio casi sin que se note y respiro hondo. Y tú me miras a los ojos preguntándome sin hablar. Y yo te contesto sin hablar también. Y me tomas la mano y entrelazas tus dedos con los míos. Y la acercas a tu boca y la besas suavemente mientras nos miramos a los ojos, riendo y sabiendo lo que pasará. Seguro. Va siendo hora de llamar al camarero para que traiga la cuenta. Vamos hacia el coche, nos subimos y, ya dentro, empezamos con esos besos largos, que comienzan suaves y terminan apasionados. Y se enlazan unos con otros en bucle. Y uno de ellos termina en un “Vámonos” mirado directamente a los ojos.

Y nos vamos a casa. Y desde el garaje vamos deseando quitarnos la ropa. Esos besos en el ascensor que erizan la piel, con tus manos bajando la cremallera de mi vestido y las mías desabrochando botones de tu camisa mientras no dejamos de mirarnos, de besarnos. Cuánto tarda en subir el ascensor en esos momentos… Y, ya en casa, la urgencia de tenernos, de tener toda nuestra piel disponible. Sobra la ropa y lo que hay debajo de ella. Esa bonita lencería que dura tan poco puesta cuando estoy en tus manos pero que te encanta ver que la llevo. Ese cinturón del cual tiro para pasarlo por la hebilla mientras nuestros ojos se encuentran y nuestras miradas arden. Esa noche que empieza en ese momento y no sabemos cuándo terminará, esa noche que nos va a ver amarnos, desearnos, inventar, sudar…terminar abrazados, puede que volver a empezar… ahí ya no manda la razón sino el sentir. Y tiene mucho poder.

Lo mejor de esas noches es la descarga de sentimientos, de emociones, de sensaciones… y es completa cuando la persona con la que se comparten es capaz de ver lo que hay bajo la ropa. Y bajo la lencería. Y bajo la piel. Y más abajo… Lo mejor es cuando el otro sabe ver que bajo la ropa hay un alma. Y que ese alma es lo que le apasiona.

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