Esos amores canallas…

Y no falla. Casi siempre ocurre…conocemos chicos fantásticos, buenos chicos…chicos que nos adoran, que están pendientes de nosotras, de nuestros gustos y deseos, que vienen a recogernos a casa… Chicos que, incluso, conocen a nuestros padres y que son más o menos aceptados en casa. Chicos que han ido a cenar alguna noche en Navidad o a algún cumpleaños… Chicos que hablan con nuestro padre, hacen sonreír a nuestra madre y no se llevan mal con nuestros hermanos. Esos chicos con los que hemos ido a alguna boda, tan guapos y arreglados, esos con los que formamos una bonita pareja. Esos chicos que sonríen cuando les dicen “¿Y vosotros para cuando?”, mientras tú mantienes la sonrisa imaginándote vestida de novia con él al lado y, algo debe pasar, porque no lo ves muy claro.

Y resulta que un día, cualquier día, en cualquier lugar, conocemos a ese chico que no tiene nada que ver con el que estamos, ese que nos mira desafiante, ese que invade nuestro espacio físico y psicológico, y le dejamos hacerlo encantadas. Ese que nos dice una palabra y nos hace sonrojarnos. Ese que hace que reneguemos de lo que tenemos en ese momento…  Ese que nos hace descubrir que tenemos una imaginación calenturienta siempre que nuestros pensamientos le incluya. Ese que, incluso hace que dejemos al chico con el que estamos o no tengamos reparo en engañarle… Todo por él…ese ser fascinante que dice que va a llamar y no llama, que te hace sentir única…a ti y a veintisiete más. Ese ser que despierta en ti tantos instintos que ni conocías… Ese que tiene la capacidad de darte lo mínimo y hacer que parezca un mundo. Ese que es descaradamente encantador o encantadoramente descarado. Ese que te enseña las mil formas de provocar. Ese que vive como quiere y te quiere en su vida…o no. Ese maravilloso ser que viste maravillosamente, que tiene buen gusto, educación y saber estar. Sabe estar como y con quien quiere. Es un adorable canalla de libro. Ese que siempre nos enamora por mucho bueno que tengamos alrededor.

Lo mejor llega cuando aprendemos a conocer a esos deliciosos canallas, cuando sabemos lidiarlos, estar a su altura y sorprenderlos. Cuando sabemos disfrutarlos, comprenderlos y dejar que nos quieran…porque nos quieren. A su modo, eso sí. Y, una vez que les conoces y les tratas, ellos te admiran y te aman. Y descubren que una mujer también puede ser canalla.

Duelo de titanes.

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2 comentarios en “Esos amores canallas…

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