De vuelta de todo

Abrí los ojos y miré por la ventanilla. Volábamos por un precioso cielo azul aunque, al bajar la vista, estaba lleno de nubes grises que sería lo que se vería desde el suelo. Curioso… Era un día nublado para los que estaban abajo pero brillante y azul para los que volábamos por encima de ese manto de nubes. Y ahora yo lo veía desde arriba. Despejado.

Me había costado, tenía que reconocerlo. Siempre fui de esas personas que intentan hacer lo que se espera, lo que se supone correcto. De esas personas que prefiere renunciar para dar, que intenta estar siempre aunque muchas veces haya estado sola. De esas personas que prefiere no molestar, que intenta entender aunque se sienta incomprendida. Y un día me di cuenta: los demás se habían acostumbrado a eso, para ellos se había convertido en lo habitual, no tenía valor,  siempre estaba. Por eso les extraňó cuando anuncié que me habían trasladado por unos meses en la empresa y me enviaban a las oficinas centrales que estaban en otro país. Lo necesitaba, lo había solicitado y me lo concedieron.

Allí no me conocía nadie. Era una ciudad nueva en la que yo también era una mujer nueva. Y tendría que conocerme. Lo mejor fue que no solo me conocí sino que me sorprendí. Y no he dejado de vivir en estos meses…de vivirme, de hacer lo que jamás pensé, lo que siempre me fascinó en otros o lo que pasó muchas veces por mi imaginación. He vivido emociones que no pensé que existieran, he tenido experiencias que creía que eran para otros. Vivir como si no me vieran, dejarme sorprender …vivir para mí, ni más ni menos. Y ahora regreso. No regresa la que se fue sino la que se ha encontrado. La que ha aprendido a vivir y no piensa dejar de hacerlo. La que no solo está de vuelta a casa sino de vuelta de todo. Dos vueltas a la vez.

Iniciamos el aterrizaje, me abrocho el cinturón y miro por la ventanilla de nuevo. Vamos a atravesar el manto de nubes grises y cuando lleguemos abajo estará nublado. Pero solo en apariencia. Ya sé lo que hay arriba. Una vez que se traspasa está el sol en su cielo despejado.
Y aquí abajo, ahora la cosa cambia. Estoy doblemente de vuelta.

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