Lineas paralelas

Shhh…no digas nada… Sé perfectamente lo que ha ocurrido, ha sido un cruce de cables. Uno más. Algo que, para no deber haber ocurrido, nos lleva ocurriendo desde hace más de un año. Es lo que pasa con los cables…que sueltan chispas. Que, cuando se tocan en determinadas circunstancias, es imposible evitarlo.

Tenemos unas familias perfectas, casi de reportaje del Hola. Tu esposa, mi marido, los niños, las casas y los perros. Todo precioso. Amigos de toda la vida, desde que salíamos en la misma pandilla. Cada uno con nuestra vida, nuestros novios, rollos…hubo de todo en aquellos años pero nunca entre nosotros. Jamás. No sé si es que no sentíamos atracción o que nos atraíamos tanto que no queríamos ni pensarlo. No era una opción, ni siquiera un plan B. No era. Punto.

Se nos ocurrió la maravillosa idea de comprar las casas al lado, llevar a los niños al mismo colegio y ser casi como familia…o incluso más. Era una perfecta existencia en paralelo si obviamos los chispazos que empezaron a surgir entre nosotros en un momento dado o es que ya estaban y vivíamos quemándonos los dedos y sin querer notarlo.

No sé de quién fue la no menos maravilosa idea de irnos todos juntos de viaje en verano. Se trataba de alquilar una casa en Mallorca y pasar allí dos semanas de descanso y relax, contratando también una cuidadora para los niños y así poder hacer un poco más nuestra vida los cuatro, rememorando los viejos tiempos en los que no había obligaciones familiares. Y ya lo creo que la hicimos…fue como volver a tener veinte años pero esta vez, no sé cómo fue, tú y yo acabamos enredados. Los niños acostados, tu esposa y mi marido charlando en el jardín tomando copas, yo que digo que voy a comprobar que todo está en orden y, de repente, tú en la escalera. Y un cruce de cables. Y un chispazo. Y una mirada que quema. Y un bajar al salón con la luz apagada. Y un polvo memorable, porque aquello fue un polvo en toda regla. De los que hacen temblar las piernas tras un orgasmo que no tardó en llegar, de esos en los que el deseo es tan fuerte que se puede tocar. Y colocarme el pelo y salir al jardín con una sonrisa tonta en los labios…y tú a los pocos minutos con la excusa de que te habías quedado dormido contando un cuento a tu pequeña. Dios…menos mal que las copas hacen su efecto y a ellos les pareció tan normal.

Desde entonces, nuestras perfectas vidas paralelas se cruzan de vez en cuando. Y los cables se juntan. Y saltan chispas.Y las lenguas se enredan. Y tiemblan las piernas. Y fabricamos orgasmos de modos que ni conocíamos. Y descubrimos lo que nos desconocemos y vamos conociendo de nosotros cuando eso ocurre. Y nos gusta. Y al rato, volvemos a trazar nuestras lineas paralelas…y me coloco el pelo. Y tú abrochas bien los botones de tu camisa. Y aquí no ha pasado nada. Porque hay paralelas que se cruzan. Y saltan chispas. Pero, ssshhhh…no digas nada.

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