Carretera y manta

Amanece.
Las primeras luces del día se cuelan por las rendijas de la persiana de la habitación del hotel y crean sombras caprichosas en la pared. Las miro con los ojos casi cerrados mientras les busco parecidos razonables. A estas horas no hay parecido posible pero no puedo dormir más. Tampoco sé qué hora es, aunque intuyo que debe ser una de esas horas más propias de acostarse que de levantarse.

No quiero moverme mucho para no despertarte, así que me dedico a pensar en los últimos días, en los momentos que hemos vivido y las decisiones que hemos tomado. No puedo evitar sonreír. De pronto, siento tus dedos en mi espalda. Esos dedos que conocen mi cuerpo,  esos que saben entender el idioma de mi piel, los que no necesitan ningún mapa para llegar o hacerme llegar. Esos que ahora apartan mi pelo para dejar paso a tus labios. Me giro y te miro,  me sonríes y me susurras un buenos días al que te respondo con otro a un centímetro de tus labios. Pegas tu cuerpo al mío y el centímetro entre nuestros labios se reduce a cero. Un beso largo y lento que se va acelerando por ese tipo de energía llamada deseo. Te colocas sobre mi y sujetas mis manos por encima de mi cabeza. Me gusta. Te miro desafiante, puede ser un bonito combate en el que el mejor resultado puede ser un empate. Mi pecho sube y baja, se acelera, mis labios se entreabren,  casi puedo escuchar tu corazón y notar el deseo como algo físico. Sueltas mis manos pero las dejo donde estaban, quiero decirte algo pero rozas mis labios con tu dedo índice. Sssshhh.
Me sonríes arqueando las cejas y deslizas tus manos por mi cuerpo y sigues hasta que no puedo más y te rodeo con mis brazos y hacemos el amor como si no hubiera nada más, como si hubiera que rozar la perfección en ello en este momento. Y la rozamos, sin duda

Y recuperamos la respiración mientras hablamos bajito y nos reímos. Miro el reloj. Ya es hora,  una ducha y nos marchamos, es momento de cerrar la maleta y meterla en el coche. Toca carretera y manta y muchos kilómetros por delante hacia el lugar que hemos elegido para iniciar una nueva vida juntos. Lejos de todo y de todos. Empezar de cero o más atrás. Sin cargas, casi con lo puesto. Sobra casi todo.

Toda una carretera por delante. Y una vida. Y ganas. Y lo que queda por vivir.

Puedes seguir a @martamj32 en Twitter

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