MORIR Y RESUCITAR

Cuántas veces respiramos sin vivir, vivimos sin aliento y nos sentimos morir. Cuántas caemos desde el cielo, nos estrellamos contra el suelo y hacemos del infierno un lugar donde seguir.

O nos dejamos las uñas cavando una tumba que a lo mejor no es nuestra, las lágrimas tratando de ocultar gritos y la voz intentando ahogar recuerdos. La vida en un momento, el tiempo entre suspiros y tratando de entender ese mundo de los que se creen cuerdos.

Cuántas nos matamos queriendo, cuántas perdemos el sentido, cuántas abandonamos nuestro norte, cuántas nos morimos de frío. Y no queremos abrir los ojos, solo saltar al abismo; allí donde ya no hay nada, donde se encuentra el olvido. Donde da igual no ser ni estar, donde mañana es destino 

Y otra vez resucitamos, no se sabe en qué momento ni por qué ni en qué camino. Y volvemos a soltar nudos de la garganta, a respirar y a soportar el frío.

Y la sangre se calienta y el corazón ya no está inerte. Y volvemos a vivir y a esperar la siguiente muerte.

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QUEDATE

Quedate con quien provoca sonrisas al pasar por tu cabeza, con quien cumple sin necesidad de prometer, con quien nunca es opción no ser. Con quien cualquier idea es un buen plan, cualquier plan es posible, con quien no sea posible dejar de soñar.

Quedate con quien te trae de vuelta sensaciones increíbles que creías haber olvidado, quien te hace ser mejor, te respeta, te admira y hace que quede en simple anécdota eso en lo que creías haber fracasado.

Con quien te quita los miedos, disipa las dudas, te hace sentir libre y atreverte a todo; con quien no es solo suerte sino también fortuna. Quien hace que el tiempo cuente, que la vida fluya, que las palabras sobren, que lo imposible ocurra. Que sientas el sol en plena noche, que vuelvas a creer, que la vida sea fácil, que no haga falta entender 

Y la vida nos trae a estas personas y no las podemos perder. Y cuando aparecen hay que mantenerlas cerca porque son las que hacen que la vida cambie, que mejore, que brillemos, que querer sea apasionarse, que apasionarse sea poder. 

CONTRADICCIÓN

Está dentro de nosotros y es parte de nuestra vida. Es lo que nos hace parar o seguir, acelerar o frenar, abrir la puerta de entrada o buscar desesperadamente la salida.

Nos hace odiar lo que amamos, dudar de lo que es sincero, ser abogado y verdugo, creer en nuestras mentiras, extrañar el infierno en el cielo. Buscar la jaula que nos haga libres, temer lo que siempre habíamos deseado, empeñarnos en ensuciar el silencio, encontrar la risa en lo que hace poco hemos llorado.

Somos dulcemente amargos, extrañamente normales, perfectamente imperfectos, vestido de noche hecho de retales. Desgraciadamente felices, absurdamente geniales, salvajemente humanos y eternamente aprendices 

Somos la bala y el chaleco, la realidad mentirosa, el grito que se asfixia; somos persona, animal o cosa. El tren para huir y la estación, el barco encerrado en la botella, el placer en el dolor, dar pasos sin dejar huella. Somos pura contradicción.

¿HUIR O VIVIR?

Llega ese momento en el que quieres parar el reloj, cerrar los ojos, que no corra el tiempo. Sentarte al borde del precipicio, mirar al vacío y no pensar; tan solo sentir el viento.

Ese momento en el que de un camino salen dos: uno que asusta pero emociona y el otro que es más de lo vivido. Cuando tu cabeza quiere el fácil y el corazón te pide un cambio de sentido.

Momento de decisiones, de plantar cara al mismo miedo, de dudar hasta de quién somos, de llorar ante el espejo.

Tiempo de ver el pasado y pensar en futuro, de enfrentarse a uno mismo, de conformarse y perder o cerrar los ojos, contar hasta tres, respirar hondo y saltar sl abismo.

Momento de decisiones, de sentir la oportunidad al alcance de la mano y, a la vez, morir de miedo; en el que la primera reacción es correr, no mirar atrás, querer salir de este enredo.

Lucha de corazón y cabeza, de miedos e ilusiones, de pasado y de futuro. Lucha para decidir eso que se resume en huir o vivir.

VALIENTES

No necesitan llevar armas ni ganar batallas o tirar a dar. Ni no tener miedo, dar todo por bueno o pensar solo en arriesgar.

No es valiente quien no teme sino quien lo hace aunque sea temblando. Ni quien actúa sin pensar sino quien, aún sabiendo que perderá, respeta sus principios y sigue caminando.

Valiente es quien ama y arriesga, quien tiende la mano, quien mantiene su palabra, quien no mira hacia otro lado.

Quien es y también está, quien se cala hasta los huesos por pasar contigo las tormentas, quien permanece cuando los demás se van, quien te da la mano y no duda en saltar.

Es valiente la oveja negra que no quiere ser borrego, quien da la cara y dice la verdad, quien no se esconde, quien no se deja llevar; quien aprendió a perdonarse y darse otra oportunidad.

Quien secó sus lágrimas y miró hacia arriba, quien tocó fondo y dejó de cavar, quien se sintió morir y respiró, quien aprendió a perdonar.

No es valiente quien gana sino quien no le asusta no ganar.

PARA ELLA

Por tus noches en vela, tus caricias en mi pelo, tu paciencia infinita. Tu sonrisa aunque duela, tus temores callados, tu silencio que grita.

Por mi infancia feliz, por los recuerdos que me has regalado. Por los cuentos y las canciones, los juegos y cumpleaños, los paseos por Madrid, todo lo que, sin querer, me has enseñado.

Por soportar mis malos ratos, mis malos días, mis malos años. Y secar mis lágrimas con besos, aguantar lo inaguantable, tratar de hacerme entender que el mundo no es tan extraño.

Por callar cuando morías por hablar, respetar decisiones, no entrar en conflictos, saber esperar. Y recogerme al caer, sentir que no pasa nada, que todo al final tiene arreglo, que ya es agua pasada.

Demostrarme lo que es amor, no moverte de tu sitio, ser honesta, ser leal y darme siempre la oportunidad para volver sl principio.

Por estar siempre y quererme aunque a veces no me entiendas. Por ser única y especial y dar sin pedir cuentas

Gracias por todo, gracias por tanto, lo vivido y lo que queda. Hoy y cada uno del año…y seguro que lo mejor nos espera.

CARRETERAS INFINITAS

He conocido caminos que se cerraban antes de llegar a ellos y tenían un cartel de Prohibido pasar. Otros llenos de piedras, ramas y espinas, de esos difíciles y engañosos; esos que, cuando menos te lo esperas, te hacen sangrar 

O caminos de sol y arena, esos que me llevaron directa al mar; esos que me broncearon la piel, me acariciaron y me hicieron sentir sirena.

He seguido caminos sin brújula, mapa ni planes; con prisa y sin destino, sintiéndome capaz de desafiar cien huracanes.

Y caminos que acababan en abismo, los que hacen decidir si todo o nada, si cara o cruz, si salto o freno, si entrega o egoísmo.

También he recorrido autopistas de peaje caras, lisas y aburridas. Y carreteras de montaña frías, complicadas y a las que siempre busqué una salida.

Y, al final, me doy cuenta…son las personas las que hacen los caminos. Por eso, desde hace tiempo, quiero caminos con vida, personas con alma, con luz; de esas que, a poco que te lo permitas, te enseñan caminos nuevos, únicos, emocionantes y carreteras infinitas.