PARA ELLA

Por tus noches en vela, tus caricias en mi pelo, tu paciencia infinita. Tu sonrisa aunque duela, tus temores callados, tu silencio que grita.

Por mi infancia feliz, por los recuerdos que me has regalado. Por los cuentos y las canciones, los juegos y cumpleaños, los paseos por Madrid, todo lo que, sin querer, me has enseñado.

Por soportar mis malos ratos, mis malos días, mis malos años. Y secar mis lágrimas con besos, aguantar lo inaguantable, tratar de hacerme entender que el mundo no es tan extraño.

Por callar cuando morías por hablar, respetar decisiones, no entrar en conflictos, saber esperar. Y recogerme al caer, sentir que no pasa nada, que todo al final tiene arreglo, que ya es agua pasada.

Demostrarme lo que es amor, no moverte de tu sitio, ser honesta, ser leal y darme siempre la oportunidad para volver sl principio.

Por estar siempre y quererme aunque a veces no me entiendas. Por ser única y especial y dar sin pedir cuentas

Gracias por todo, gracias por tanto, lo vivido y lo que queda. Hoy y cada uno del año…y seguro que lo mejor nos espera.

CARRETERAS INFINITAS

He conocido caminos que se cerraban antes de llegar a ellos y tenían un cartel de Prohibido pasar. Otros llenos de piedras, ramas y espinas, de esos difíciles y engañosos; esos que, cuando menos te lo esperas, te hacen sangrar 

O caminos de sol y arena, esos que me llevaron directa al mar; esos que me broncearon la piel, me acariciaron y me hicieron sentir sirena.

He seguido caminos sin brújula, mapa ni planes; con prisa y sin destino, sintiéndome capaz de desafiar cien huracanes.

Y caminos que acababan en abismo, los que hacen decidir si todo o nada, si cara o cruz, si salto o freno, si entrega o egoísmo.

También he recorrido autopistas de peaje caras, lisas y aburridas. Y carreteras de montaña frías, complicadas y a las que siempre busqué una salida.

Y, al final, me doy cuenta…son las personas las que hacen los caminos. Por eso, desde hace tiempo, quiero caminos con vida, personas con alma, con luz; de esas que, a poco que te lo permitas, te enseñan caminos nuevos, únicos, emocionantes y carreteras infinitas.

UNO MÁS

Una vela más en la tarta, un número que cambia al final. Trescientos sesenta y cinco días cumplidos y otros tantos que irán pasando para hacer este año real.

Son deseos cumplidos, otros por inventar, sorpresas inesperadas y momentos que siempre voy a recordar. Risas y canciones,sentimientos y personas, nudos en la garganta, reencuentros y emociones.

Caricias y tropiezos, soñar y tener que ver, asumir y desear, entender que lo que de verdad está no se puede perder.

Un año más en la vida, otro que queda atrás cumplido, un nuevo punto de partida. Un año que quiero llenar de palabras y sentimientos, de momentos y emociones, de sueños al abrir los ojos, de vivir lo que no creí, de risas y de canciones. De compartir y querer, de ir consiguiendo metas, de vivir y agradecer, no dejar de sorprenderme, de aprender y de nunca quedarme quieta.

Y quiero agradeceros el hacerme crear, el leer y compartir; el hacer sentir, el comentar, el emocionarme y que tenga sentido escribir 

Gracias a todos por estar.

LAS ESTRELLAS ESTÁN EN SU LUGAR

Hay cielos oscuros que amenazan tormenta. Cielos que arden, se desploman, dibujan arcoiris, dan forma a las nubes; cielos que, al tratar de rozarlos, queman.

Hay momentos de vivir sin cielo, sin refugio ni protección. Esos en los que la vida pasa y pesa, sin querer y sin poder, con ruido y sin música y haciendo inalcanzable el siguiente escalón. Esos en los que llamamos luz a una vela, futuro a dentro de un rato, vivir a seguir respirando, esperar a dejar de pedir y lo más a lo que podemos aspirar es a lo que siempre nos pareció barato 

Momentos que no cuentan ni contamos; de frío en agosto, de noches sin luna, de negro en el cielo, de sonrisa ninguna. De sueños que no cumplimos, de cumplir penas pendientes, de pagar las consecuencias, de no entender lo que sientes. De mirar siempre hacia el suelo, de no cuidar el presente, de no esperar ni querer, de frenar y apretar los dientes.

Y ocurre en un momento, sin aviso ni pistas, cuando ya casi todo vale. Aparece alguien que parece que ya estaba, que llega a tu vida y abre con llave. Que encaja sin fuerza, que ocupa su sitio, que reconforta, que sabe 

Alguien que te acaricia el pelo, que trae la calma y todo está bien, que te pone una sonrisa y te hace volver a sentir esos veintiún gramos de alma.

Alguien que hace que levantes la cabeza, mires al cielo y solo tengas que observar que ahora las estrellas están en su lugar 

Realidad

A veces da miedo o vértigo o, simplemente, acelera el corazón. O provoca una sonrisa o dos o mil y entra en tu vida a traición. Y te hace imaginar, sentir, desear, pensar que se puede, que no hay imposible, que está en nuestras manos. Que no es tan extraño, que parece que ya lo hemos soñado o puede que lo hayamos estado esperando durante años.

Y resulta que un día aparece eso que ya no imaginábamos. Eso que no entra en los planes, que nos rompe los esquemas; eso que no vemos como propio, eso que a otros ocurre y a nosotros nunca llega.

Eso que hace sentir de nuevo lo que teníamos olvidado o guardado en un rincón. Lo que emociona, estremece, hace volver a creer, eso que no necesita razón.

Y, sí, a veces da miedo pero más miedo da no vivirlo y no permitirse sentir. Eso sí deberíamos prohibirlo.

Porque hay que perseguir sueños pero, cuando el sueño es realidad, hay que acariciarlo, hay que cuidarlo y vivirlo. Hay que creer que es verdad.

DEJA QUE TE CUENTE

Que se puede estar sin anunciarlo.

Que, a veces, solo hace falta un hombro para llorar y una caricia en el pelo.

Que puede no hacer falta una conversación sino compartir un silencio

Que no hacen falta preguntas para todo. Que hay respuestas que brotan solas o que no existen.

Que no se juzga, se apoya.

Que hay que saber escuchar ese “Ven” que se grita sin palabras

Que estar no es una opción sino algo que sale del alma.

Deja que te cuente…

Que lo que se rompe no se arregla.

Que las palabras no dichas no valen para otra vez.

Que los besos que faltan no pueden sustituirse por otros.

Que los sueños que se desvanecen se convierten en humo.

Que de nada sirve parar un reloj; el tiempo corre.

Que lo que se queda por hacer, se olvida

Y deja que te cuente…

Que las personas cambiamos o volvemos a ser.

Que las decisiones que tomamos nos hacen avanzar.

Que los fracasos se quedan en fallos cuando los ves con perspectiva.

Que siempre hay opciones.

Que somos capaces de asustar al miedo.

Que la vida es distinta cuando enciendes tu luz.

Deja que te cuente que lo que de verdad cuenta es lo que se vive. Lo demás, simplemente son cuentos.

SUERTE

No es un décimo premiado ni una apuesta que gané. Ni encontrar un billete, desear algo muy fuerte, cruzar los dedos y contar hasta tres.

No es cantar bingo, tener pleno o Black jack. Ni la bola en la ruleta, la carta en la mesa o la tensión de esperar

La suerte no tiene números ni líneas ni resultados. No está en un casino, en un bombo o un boleto ni trae un dinero que puede ser malgastado.

Mi suerte son personas; esas que he ido encontrando o me han encontrado a mí. Las que llegaron a mi vida y entraron con su llave, esas que venían de visita y se quedaron a vivir. Las que me mostraron la parte de mí que no veía; esas que, pase lo que pase, siempre tienen un sí.

Y abrieron las ventanas para que entrara el sol, me hicieron mirar al espejo, tuve mi espacio en su vida y en la mía ya no hubo eco.

Y nada se fuerza, se rompe o no encaja, iluminan y hacen brillar. Y están aunque estén lejos, acarician sin tocar, parece que siempre estuvieron y saben ser además de estar.

Mi suerte siempre son personas, son regalos, son fortuna. Son quien me quiere tal cual, me respeta y me valora. Quien no necesita preguntar porque las palabras sobran, quien entiende una mirada, un silencio, quien se queda a tu lado cuando tú mismo te estorbas.

Y sólo queda agradecer, cuidarlos y entender que eso es la suerte y no un número marcado en un papel